Maquillándome

¡Al fin llegó el viernes!! Me visto de negro, me pongo mis “tacas” de trabajo, dejo suelta mi melena rizada, me paro derecha frente al espejo y pienso: “solo me falta delinear bien los ojos y usar algo de ‘listik’ para enmarcar mi sonrisa” y hoy estaba muy sonreída. Me preparé un desayuno “to go”, preparé mi merienda y salí a toda prisa. El camino al trabajo tiene la medida de tiempo perfecta para desayunar, maquillarme y cantar una que otra canción. Ya terminé mi desayuno y canté mis cancionsitas, es hora de maquillarme.

En ocasiones, cuando comienzo mi proceso de maquillaje, que es corto y sencillo, me siento como una india alistándose para un ritual o como algún artista colocándose una máscara. El maquillaje es como subrayar con un lápiz de color lo más importante de mi cara. Es ese aditivo que me puede dar fuerza y confianza o un pincel con el que puedo agregar o realzar belleza en el rostro.


Con una mano en el guía, la vista en la carretera, comienzo a buscar, ciegamente, mi estuche de maquillaje, no lo pude encontrar. Al fin llego a una luz roja, con desespero vacié la cartera y no encontré nada. Mis ojos se quedaron sin la profundidad que quería darle. Aún con la esperanza de haber olvidado mis cosméticos en el trabajo, me bajo a toda prisa a buscarlos, decepción… no los encontré. ¿Ahora qué? A trabajar sin maquillaje…. Como si fuera poco me topé con más colegas de lo usual al llegar al trabajo, comenté mi situación de no maquillaje y recibí varios elogios en los que me decían que me veía bien sin él, que mi cara no requería de maquillaje para verse bien. Pues me lo creí, seguí con mi melena suelta, me paré derecha y comencé mi día.


Me cuestioné durante el transcurso del día, ¿para quién en realidad nos maquillamos?? ¿Los hombres en realidad se dan cuenta de que hoy la sombra de ojos era azul y la de ayer verde? En realidad no lo creo, el maquillaje nos ayuda a tapar imperfecciones como manchas, pocas horas de sueño, ojos cansados y agranda una pequeña sonrisa. Sin embargo, estoy segura que mis ojos se vieron igual de profundos que siempre y mi sonrisa igual de sonreída, porque lo que irradia desde mi interior no es maquillado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: